De lo expuesto a lo largo de este análisis
pueden desprenderse varias conclusiones claras:
1ª.- La realidad de las naciones y de las minorías
en Europa ha evolucionado notablemente desde los comienzos del siglo
XIX hasta nuestros días. Estos cambios han sido fruto de las
transformaciones políticas, territoriales y culturales experimentadas
a escala continental, especialmente con los sucesivos repartos que
sucedieron a cada una de las grandes guerras que asolaron el continente.
Desde 1989 estamos asistiendo a un nuevo reparto de Europa que, lógicamente,
está afectando a las diversas naciones y minorías.
2ª.- La formación de los nacionalismos como movimientos
políticos, basados en ideologías discriminatorias en
función de la adscripción nacional de las personas
y cuya finalidad es lograr el control del poder estatal, ha dificultado
las relaciones entre las naciones y los Estados, tanto en el ámbito
interno como internacional. No obstante el efecto político
distorsionante de los nacionalismos, no ha tenido el mismo alcance
en las distintas áreas europeas, siendo más grave en
los países de Europa Central y en las Repúblicas de
la antigua Unión Soviética que en Europa Occidental.
3ª.- En la Europa del siglo XXI, al menos en su primera década,
uno de los principales riesgos para la paz y la seguridad regional
procederá de las minorías, sean nacionales o no, y
sobre todo en aquellos países en los que estas minorías
alcanzan un alto porcentaje de su población.
4ª.- Frente a este riesgo creciente, se está desarrollando
una amplia red europea de organismos, Tratados internacionales y
sistemas de seguridad colectiva, que intenta reducirlo promoviendo
la protección de los derechos humanos, la democracia, el desarrollo
social y económico, así como ciertos mecanismos de
garantía de las particularidades é tnicas, culturales,
lingüísticas o religiosas de las minorías.
5ª.- La existencia de este entramado europeo de cooperación
en la cuestión de las minorías no es suficiente para
impedir el desencadenamiento de conflictos armados locales pero,
hasta el momento, se ha revelado muy eficaz para impedir la escalada
militar y la extensión del conflicto a otros países.
6ª.- En la próxima década este sistema europeo
deberá perfeccionarse en su dimensión preventiva con
medidas más efectivas y, sobre todo, con un proceso de adopción
de decisiones más rápido y vinculante para todos los
países europeos. En caso contrario, el actual sistema resultará inútil
si el conflicto se desencadena en o por una gran potencia europea,
por ej. la Federación rusa.
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