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La emigración española a Iberoamérica.
características generales y etapas
Aunque hemos tomado como período de referencia para nuestro
análisis el que media entre 1898 y 1975, por considerarlo
un período coherente desde la perspectiva de la Política
Exterior, la consideración del fenómeno migratorio
a Iberoamérica los ajustamos a unas fechas parcialmente diferentes.
El motivo principal radica en la necesidad de estudiar con el mayor
rigor posible la propia dinámica migratoria que, sólo
parcialmente, coincide con la de la acción exterior del Estado
español.
En efecto, el período que consideramos se extiende desde
1882 hasta 1967. La primera de esta fechas resulta relevante por
ser el año en que se introduce la estadística oficial
de las entradas y salidas de viajeros por los puertos españoles.
Los datos obtenidos a partir de esta fecha poseen una fiabilidad
y representatividad mucho mayor que los que de forma parcial existen
para las etapas anteriores. La de 1967 se ha adoptado por constituir
una fecha en la que la reorientación de la migración
española hacia Europa, aparece ya consolidada tras un quinquenio
de saldos positivos, es decir más retornos que salidas, en
el movimiento migratorio hacia Iberoamérica. En conjunto se
considera que el período de más de ocho décadas
tomado como referencia, resulta verdaderamente representativo del
fenómeno de la migración española transatlántica
y puede tomarse como base para su comparación con la Política
Exterior de nuestro país durante estos años.
En términos generales, todos los autores coinciden en que
el volumen de la emigración española durante las últimas
décadas del siglo XIX y primeras del XX, considerada en proporción
al crecimiento demográfico experimentado en nuestro país,
resulta equiparable a la de otros muchos países europeos y
dista de la que ofrecen Inglaterra o Italia como ejemplos de sociedades
con una fuerte salida de emigrantes. Observando detenidamente los
datos de la serie estadística (véase tabla 1 y Gráficos
1 a 3) apreciamos el carácter cíclico que poseen los
movimientos migratorios a Iberoamérica. (1) Existen
dos grandes fases de aumento en las salidas migratorias que se corresponden
con las fechas de 1903 a 1912, la primera, y entre 1947 y 1955, la
segunda. Junto a ellas hay cuatro breves repuntes que se corresponden
con los años 1887-1889; 1895-1896, 1919- 1920 y 1923-1924.
En todas estas fases, los saldos migratorios resultan fuertemente
negativos destacando 1912 por ser el año en que se alcanzó el
máximo de salidas, con un total de 202.218 personas, y lógicamente
el saldo negativo más importante con 133.089 personas.
Una segunda observación, afecta a las fases en que se produce
un mayor retorno de emigrantes a la Península. En el período
anterior a la Guerra Civil, se aprecian tres etapas de reflujo migratorio.
La primera se produce entre 1897-1899, con un retorno de 111.795
personas, y lógicamente está directamente asociada
a la fase final de la presencia española en Cuba y Puerto
Rico. Un segundo período de regresos se produjo entre 1914
y 1918, coincidiendo con la Primera Guerra Mundial y con la posición
de neutralidad española que facilitó una fuerte expansión
de la economía española. Finalmente, la tercera etapa
se materializó entre 1931 y 1934, pudiendo señalarse
como las principales causas del importante número de retornos
tanto los efectos socioeconómicos de la "Gran Depresión" de
1929 como la implantación de la Segunda República,
que facilitó el regreso de un número de emigrantes
que habían abandonado el país por razones políticas.
Los datos sobre emigración durante la Guerra Civil (1936-1939)
y los primeros años de la postguerra (1940-1945) que, no lo
olvidemos, coinciden con la Segunda Guerra Mundial, resultan poco
significativos y de dudosa fiabilidad debido a la falta de controles
efectivos en los movimientos migratorios a Iberoamérica por
los puertos españolesy, sobre todo, a la ausencia de estadísticas
de las migraciones clandestinas españolas desde otros países,
especialmente desde Portugal y Francia.
Las investigaciones realizadas sobre la emigración española
de este período se han centrado, de modo singular, en el exilio
de dirigentes políticos e intelectuales. La importancia de
los exiliados españoles en algunos países iberoamericanos,
como México, se reveló decisiva para la posterior evolución
de las relaciones diplomáticas con España durante el
régimen franquista.(2)
El período comprendido entre 1946 y 1967, comprende dos
fases bien diferenciadas. La primera, entre 1946 y 1959, incluye
la época de aislamiento internacional del Régimen y
coincide con la aplicación de una estricta política
de autarquía económica que concluyó con el "Plan
de Estabilización". La segunda, que se extiende a toda
la década de los sesenta, se caracterizó por una creciente
liberalización económica, apoyada por sucesivos " Programas
de Desarrollo" y un abierto alineamiento con el bloque occidental
liderado por Estados Unidos.
Los datos migratorios evidencian dos tendencias
claramente asociadas a cada una de estas dos fases. Durante la
primera asistimos a un
notable ascenso de las salidas que alcanzan su punto álgido
en 1955 con 61.975 personas. Debemos destacar que durante esta fase
se aprecia también un crecimiento menor, pero constante, de
los retornos. El conjunto de estos años arroja un saldo negativo
de 354.756 personas.
El segundo de los períodos considerados muestra
un notable cambio de tendencia. El flujo migratorio a Iberoamérica
se reduce, primero, y más tarde se invierte hasta el punto
de que a partir de 1963 el saldo es constantemente positivo, es decir
hay más regresos que salidas. Sin embargo, España sigue
constituyendo un país de fuerte emigración. La diferencia
es que a partir de los comienzos de los sesenta, la emigración
española se dirigió a los países europeos hasta
alcanzar su cénit con una cuantía alrededor de 1.500.000
personas. No cabe duda de que el continente americano había
dejado de ser "El Dorado" para los emigrantes españoles.
1 Los datos estadísticos empleados son
los aportados por Palazón,ya que su investigación,
a diferencia de la de otros autores comoSánchez Albornoz
o Sánchez
Alonso, comprende también el período posterior a
la Guerra Civil y, en consecuencia, resulta más adecuada
para el objeto de este trabajo. Palazón Ferrando, S.- Capital
humano español y desarrollo latinoamericano. Evolución,
causas y características del flujo migratorio.- 1995. Edit.
Institut de Cultura "Juan Gil-Albert". Sánchez-Albornoz,
N. (comp.)- Españoles hacia América. La emigración
en masa (1880-1930).- Madrid,1988. Edit. Alianza.Sánchez
Alonso, B.- Las causas de la emigraciónespañola (1880-1930).-
Madrid,1995. Edit. Alianza.
2 AA.VV.- La otra cara del exilio: la
diáspora del
39. Cursos de Verano El Escorial,1989.- Madrid, 1990. Edit. Universidad
Complutense de Madrid..
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