POLITICA EXTERIOR Y DE SEGURIDAD DE ESPAÑA EN 2003
6.- Las alternativas
españolas
en el Magreb
La falta de decisión y coherencia del Gobierno español
en las relaciones con los países iberoamericanos, contrasta
con la resolución mostrada en la proyección de España
en el Magreb desde la crisis del islote Perejil. Se puede afirmar
que en los últimos años, las autoridades españolas
han ido desarrollando un marco general de relaciones con esta región
compatible con otros ejes prioritarios de nuestra política
exterior, como la Unión Europea, la Conferencia de Seguridad
y Cooperación Mediterránea o, incluso, la OTAN.
Este marco general incluye varios elementos
esenciales que hasta ahora la política española no había
logrado vertebrar como un todo coherente. Podemos resumirlos en
los siguientes:
1.- España debe desarrollar una política propia respecto
del Magreb que se diferencie claramente de las de nuestros vecinos,
especialmente de Francia, con las que puede entrar ocasionalmente
en colisión;
2.- La política española debe contemplar un amplio
espectro de medios, desde los diplomáticos hasta los culturales,
pasando por los militares y económicos, puesto que las relaciones
con nuestros vecinos magrebíes se mantendrán oscilando
periódicamente entre la colaboración y el conflicto.
3.- La política magrebí de España no debe catalizarse
por la evolución de sus relaciones con Marruecos. Antes al
contrario, deben ponderarse con rigor los intereses españoles
en la región y condicionar la posición coyuntural con
respecto a cada país de la zona atendiendo a sus reacciones,
a las iniciativas españolas y al modo en que pueda compaginarse
con los objetivos e intereses de la política exterior española
en su conjunto. Desde esta perspectiva podemos revisar cual ha sido
la evolución de las relaciones hispano-magrebíes durante
el año 2003.
Como se pudo apreciar desde finales de 2002,
tanto Madrid como Rabat se esforzaron por mejorar las deterioradas
relaciones que venían
arrastrando en los últimos años. Pero si es cierto
que el Gobierno español ha dejado clara su voluntad de colaboración
con Marruecos en varias ocasiones, lo que permitió que el
30 de Enero se anunciase el regreso del embajador marroquí,
también lo es que por parte de Madrid la normalización
de relaciones diplomáticas se concibió como una precondición
necesaria, pero no suficiente, para recuperar la colaboración
con Rabat. Para el Gobierno de Aznar, era necesario, además,
que las autoridades marroquíes demostrasen su voluntad de
colaborar en los contenciosos que provoca la emigración ilegal
y el narcotráfico. La firma el 18 de Noviembre de un acuerdo
entre los ministros del interior de ambos países, sres. Acebes
y Sahel, por el que se constituía un órgano permanente
de colaboración entre las policías de ambos países,
sirvió para corroborar la voluntad de Mohamed VI de recuperar
la atención del Gobierno español, antes de que el Presidente
Aznar viajase al país vecino, el 9 de Diciembre, para celebrar
la VI Reunión hispanomarroquí de Alto Nivel y aprovechar
su visita para entrevistarse con el monarca alauita. No obstante,
estos esfuerzos conjuntos para restaurar la confianza y colaboración
entre las autoridades de Madrid y Rabat, debemos contrastarlos con
los condicionamientos y contradicciones estructurales que gravitan
sobre las relaciones hispano-marroquíes. En efecto, la emigración
ilegal sigue llegando de un modo masivo a las costas españolas.
El rechazo del Frente Polisario a la propuesta de Baker para que
el Sáhara Occidental se incorporase a Marruecos con un status
de amplia autonomía, sigue alimentando las discrepancias entre
la posición española y la marroquí. El recurso
periódico del monarca marroquí a las reivindicaciones
de soberanía sobre Ceuta y Melilla, siguen constituyendo un
eficaz instrumento de presión que las autoridades de Madrid
no pueden evitar ni tampoco ignorar. No parece que alguno de estos
temas vaya a experimentar una mejoría sustancial a corto plazo.(20)
Por otro lado, los esfuerzos del rey Mohamed
VI por introducir una limitada democratización política, que atenúe
los efectos de un creciente empobrecimiento y radicalización
religiosa del país, (21) necesariamente tienen
que ser apoyados por los Gobiernos españoles, ya que a nadie
le interesa un Marruecos inestable y, llegado el caso, sumergido
en una guerra civil como ha ocurrido en Argelia durante una década. (22)
En este punto, la política exterior de Aznar coincide plenamente
con la de Francia y la Unión Europea que en Septiembre concluía
un acuerdo agrícola con el país vecino. En cambio,
las relaciones hispano-argelinas han ampliado la cooperación
que les ha caracterizado durante los últimos años.
El apoyo del Gobierno de Madrid al Presidente Bouteflika y a las
autoridades argelinas comienza a dar sus frutos, abriendo nuevas
oportunidades políticas y económicas en la región,
que se han visto incrementadas tras la visita realizada por el Presidente
Aznar, el 17 de Septiembre, a Trípoli.
En efecto, durante los últimos años la estrategia
del dirigente libio Muammar El Gadafi se ha orientado a lograr la
ruptura del aislamiento internacional que se le había impuesto
por la participación de su régimen en los atentados
de Lockerbie y del vuelo de Air France. A la entrega de los responsables,
para su juicio y condena, le sucedió la negociación
para la compensación a los familiares de las víctimas
El cumplimiento de ambas condiciones, impuestas por la comunidad
internacional, ha abierto el camino de la normalización de
relaciones con Estados Unidos, Francia y el resto de países
occidentales. El resultado ha sido un inmediato cambio en el horizonte
político de Libia, que ha sido oportunamente aprovechado por
el Gobierno español para consolidar las relaciones diplomáticas,
comerciales e inversoras de nuestro país. Esta ha sido una
iniciativa arriesgada a corto plazo que, sin embargo, ofrecerá unos
réditos políticos y económicos inmediatos.
20 - CALDUCH, R.- “Marruecos: una oportunidad perdida”.- ”.-
Revista Electrónica de Relaciones Internacionales (REDRI);
nº 0 (Agosto 2003)
21 - Los límites de esta reforma democratizadora los ha
evidenciado, en el ámbito de la libertad de prensa, el juicio
y condena definitiva, el 17 de Junio, del periodista Alí Lmrabet,
finalmente indultado a comienzos del presente año.
22 - Los cinco atentados terroristas contra
diversos centros turísticos
de Casablanca, que durante el mes de Mayo se saldaron con 43 víctimas,
entre ellas cuatro españoles, y el importante ascenso electoral
de los integristas islámicos ha puesto de manifiesto la precaria
estabilidad política en la que se encuentra el régimen
marroquí.
C/
Luis García, nº 5; portal 1; 3º-B 28223 - Pozuelo de Alarcón
(Madrid) - España .Telf: (34) 91-351-33-58