Desde la perspectiva de la proyección exterior española,
el pasado año 2003 fue un año crítico, ya
que comenzó con la crisis de Irak y concluyó con
el fracaso en la aprobación del texto de la futura Constitución
Europea por la Conferencia Intergubernamental. En ambas crisis
España ha desempeñado un destacado papel, aunque
no haya sido necesariamente acorde con los intereses nacionales
tal y como los define la sociedad española.
Esta discrepancia entre gobierno y sociedad
en materia de política
exterior no es nueva, pues ya se pudo apreciar claramente en
relación con la entrada y permanencia de nuestro país
en la OTAN durante la primera mitad de los 80, pero revela con
total claridad que si son ciertas las ambiciosas aspiraciones
gubernamentales de situar a nuestro país como una de las
potencias medias en el concierto europeo e internacional, como
apuntaba críticamente Charles Powell, (1) no
parece que la sociedad española esté dispuesta
a asumir los costes humanos, políticos y económicos
que semejante posición le exigirá. Este es un obstáculo
que cualquier gobierno que surja de las próximas elecciones
generales debería tener muy presente a la hora de tomar
decisiones y asumir compromisos internacionales. (2)
1 - POWELL, Ch.- “Política exterior y de seguridad
de España”.- Anuario Internacional CIDOB 2002.-
Edit. Fundación CIDOB. Barcelona, 2003; págs. 29
y ss.
2 - A diferencia de la opinión formulada por Powell,
la cuestión de si la estrategia española de convertirse
en una potencia internacional media tiene posibilidades de éxito
no radica tanto en la disponibilidad de los medios humanos y
económicos necesarios cuanto en la falta de una voluntad
política clara y continuada por parte del Gobierno, los
partidos de la oposición y la propia sociedad. Para ello
bastará dar dos datos indicativos. El PIB de España
en el 2001 fue casi el doble que el de la Federación de
Rusia, en términos absolutos, y casi 3 veces en términos
de paridad de poder adquisitivo per cápita. Por otra parte,
el número de cooperantes españoles operando internacionalmente
supera ya al de los funcionarios del cuerpo diplomático.
Para un amplio análisis de la evolución experimentada
durante la década de los 90 por la opinión pública
española en materia de política exterior y de seguridad,
resulta imprescindible la consulta de: DEL CAMPO, S.; CAMACHO,J.M.-
La opinión pública española y la política
exterior. Informe INCIPE 2003.- Edit. Instituto de Cuestiones
Internacionales y Política Exterior. Madrid, 2003. 162
págs.
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